martes, 4 de diciembre de 2007

LAS CIENCIAS DE LA EDUCACION ¿CUALES SON?

DR. NELSON CAMPOS VILLALOBOS
Esta denominación viene de la pedagogía anglosajona y su vertiente epistemológica está en que la preocupación principal se origina en realidad de la práctica pedagógica, con una visión pluridisciplinaria, pero no está centrada de manera alguna en la promoción del conocimiento a través de determinadas ciencias con estatuto epistemológico validado y propio. Le interesa más el proceso educativo que las fuentes del saber pedagógico. En otras palabras, no se trata de reunir varias ciencias para aplicarlas a un objeto común, sino establecer cómo ellas apoyan el proceso educacional completo. La ciencia, tan importante en toda la cultura universal, posee la cualidad única de manejar y disponer del conocimiento humano y su generación porque posee un carácter universal, porque es necesario e implica la verdad. Para los marxistas la ciencia es una forma de la conciencia social; constituye un sistema, históricamente formado, de conocimientos ordenados cuya veracidad se comprueba y se puntualiza constantemente en el curso de la práctica social. La educación ha querido también participar de las cualidades propias de la ciencia y ha expresado su afán de conocimiento en asimilar los procedimientos propios de la ciencia.En la actualidad, entendemos como ciencias de la educación a aquellas disciplinas de base científica que aportan conocimientos, habilidades y prácticas a la pedagogía. Comprenden: la biología de la educación, la psicología de la educación y su rama evolutiva; la psicopedagogía; la sociología de la educación y la economía de la educación; la historia de la enseñanza, la antropología educacional, las comunicaciones, la computación educacional. Se ha restringido el uso para aquellas disciplinas que poseen un marco cultural científico y una base epistemológica cierta. Definición breve: Conjunto de ciencias y profesiones orientadas al estudio y arte de la educación. Lo que debería tenerse en cuenta es que las llamadas ciencias de la educación tengan, cada una de ellas, la autonomía epistemológica que las caracterice verdaderamente como ciencias, es decir, que posean un estatuto epistemológico validado y cierto. Al parecer, casi exclusivamente en Europa existen facultades destinadas al cultivo e investigación en el ámbito de las ciencias señaladas.Algunas facultades de educación en Latinoamérica se han autodenominado de Ciencias de la Educación, pero en la práctica se dedican solamente a la formación de profesores y no al cultivo de esas disciplinas, con lo cual no hay una correlación entre lo que hacen y lo que dicen ser, en otras palabras, en ellas hay un predominio o exclusividad de lo técnico (la formación) sobre la ciencia, por lo cual sería más legítimo y verdadero que se llamaran Facultad de Técnicas de la Educación.Se le achaca a la pedagogía el carecer de un estatuto epistemológico propio, que permita resolver los problemas relacionados con la educación y quizás por ello se esté empleando en todo el mundo la designación de las facultades como de Ciencias de la Educación y no de Pedagogía. Por otra parte, el término pedagogía ha quedado en uso solamente en Europa y algunos países de Latinoamérica. Por el contrario, creo que lo que no tienen un estatuto epistemológico propio son las llamadas ciencias de la educación, por los argumentos que doy en el artículo titulado estatuto epistemológico de las ciencias de la educación. Por mi parte, puedo argumentar que la pedagogía sí tiene un estatuto epistemológico validado.Las Ciencias de la Educación hacen un aporte valioso, pero no es posible reducirlas a la pedagogía, ya que posee cada una de ellas un ámbito de trabajo, un estatuto epistemológico y un contenido que le es propio, de ahí que desde un punto de vista lógico no es posible confundir a la pedagogía con estas ciencias. Ya Durkheim advertía en su obra Sociologie et education, que la pedagogía es distinta a las ciencias de la educación.
En la administración de la educación pública se advierte la notoria carencia de doctores en Ciencas de la Educación y de doctores en Filosofía de la educación. Por lo mismo no me extraña la mala calidad de la educación nacional, que ha perdido la brújula pedagógica por carecer justamente de expertos en el Ministerio del ramo, pues se ha dado más importancia a contar con funcionarios políticos en desmedro de los técnicos. Por eso es alentador ver universidade públicas, que como la USACH ha llamado a concurso nacional e internacional para contar con doctores en educación en su planta docente.