lunes, 3 de diciembre de 2007

EL CONOCIMIENTO Y LA EDUCACION

DR. NELSON CAMPOS VILLALOBOS

Desde la filosofía, conocimiento es la unión de la potencia cognoscitiva con la cosa cognoscible; es el entendimiento de las cosas y es también el cuerpo de cosas que debe saber el individuo según su edad y su grado de educación alcanzado. Hay correlación con el término saber, pues es un conjunto de saberes adquiridos mediante la instrucción y la educación. Einstein señaló que no existe conocimiento sin experiencia.Para Aristóteles el conocer una cosa era reducirla a sus causas. Por ejemplo, conoces lo que es el Big Bang, pero no sabemos qué y por qué lo causó, es decir, ignoramos la causa última.En Kant, todo conocimiento racional es material o formal. El conocimiento racional material se va a referir siempre a objetos; mientras que el formal se ocupa únicamente de la forma del entendimiento y de sus reglas a priori. En educación podemos encontrar a lo menos cinco tipos de causas:1. Fausa formal: como los contenidos culturales2. Causa material: Como la capacidad biológica que determina el aprendizaje,3. Causa eficiente: como la asimilación ala sociedad o la transmisión cultural4. Causa instrumental: como la escuela, los computadores, los textos, los maestros.5. Causa final: la habilitación del individuo como miembro pleno de la sociedad. La rama de la filosofía que estudia el conocimiento es la gnoseología y el problema esencial sobre el que trata de reflexionar es el el relativo al alcance y validez del conocimiento. Por tanto el tema central se relaciona con la verdad de lo que se sabe y éste a su vez con la certeza que da la ciencia. Para el ilustre filósofo Mario Bunge, la ciencia intenta describir los hechos tales como son, independientemente de su valor emocional o comercial: la ciencia no poetiza los hechos ni los vende, si bien sus hazañas son una fuente de poesía y de negocios. En todos los campos, la ciencia comienza estableciendo los hechos; esto requiere curiosidad impersonal, desconfianza por la opinión prevaleciente, y sensibilidad a la novedad.Los enunciados fácticos confirmados se llaman usualmente “datos empíricos”; se obtienen con ayuda de teorías (por esquemáticas que sean) y son a su vez la materia prima de la elaboración teórica.
Otro problema se relaciona con el uso que se le da al conocimiento. Por ejemplo, el conocimiento que proporciona la ciencia no tiene problema moral alguno: se investiga por llegar a la verdad. En cambio, la técnica que aplica el conocimiento puede estar sujeto a la moral pues no dudamos en que hay conocimientos que pueden tener efectos peligrosos para la humanidad. En este contexto, los conocimientos que llevan a desentrañar la división del átomo no tienen ningún cuetionamiento moral; en cambio si se aplican para fabricar una bomba atómica para lanzarla en una ciudad sí tiene un grave problema moral adjunto. De ahí viene la teoría de la responsabilidad, magistralmente manejada por Hans Jonas, que nos habla que la del técnico es también con las generaciones venideras; es una responsabilidad de futuro. Los estudiantes, de cualquier nivel educacional, deben ser enseñados que el conocimiento humano es importante, pero debe estar acompañado de una gestión moral que debe venir no solamente de los científicos, sino que de toda la comunidad. Verdad y aplicación moral constituyen la ética del conocer. Para el educador responsable, el conocimiento científico debe integrarse con otros conceptos relacionados, como la certitud y la simple opinión, la evidencia, la duda y la fe, porque el aprendizaje se da dentro de los paradigmas en que se mueve el individu, porque éste asimila los nuevos conocimientos dentro de su entorno cultural. Hay quienes enseñan basados en un conocimiento rigurosamente adquirido y aplicado; otros hablan basados solamente en la opinión. Recordemos que ya los griegos habían creado los términos episteme, para el conocimiento verdadero y doxa para la simple opinión. El problema está en que el joven estudiante no tiene parámetros para distinguir la certeza de la incerteza; lo verdadero de lo falso y lo que está basado en la experiencia o es fruto de la opinión personal, sujeta al error. Por eso el profesor debe enseñar los criterios de verdad y cómo aplicarlos en la vida diaria, repleta de información acrítica y que requiere de la reflexión adecuada; el docente siempre sabe que el conocimiento científico trasciende a los hechos y que va más allá de ellos. Como señala Bunge, El conocimiento científico trasciende los hechos: descarta los hechos, produce nuevos hechos, y los explica. El sentido común parte de los hechos y se atiene a ellos.