martes, 4 de diciembre de 2007

EQUIDAD Y EDUCACION

DR. NELSON CAMPOS VILLALOBOS

Cuando se leen trabajos referidos a equidad, se puede apreciar que los autores suelen emplear conceptos distintos aún cuando emplean las mismas palabras; lo mismo ocurre en la discusión pedagógica por lo que vale la pena clarificar lo que cada experto considera equidad. Muchas veces el debate político en torno a la equidad parece estéril y confuso simplemente porque los interlocutores no se han puesto de acuerdo primero en el sentido de lo que entiende cada uno por ese término. Por ello insistimos en la necesidad de la precisión conceptual y nos alargaremos en la búsqueda del correcto sentido de las palabras.
Desde el punto de vista histórico, la equidad es un concepto ya conocido por los juristas romanos, quienes adaptaron la ley a la regulación de los intereses sociales y que debía defender el sistema jurídico. Posteriormente, la idea de equidad pasa del derecho a la filosofía y de ahí a la política moderna, especialmente en la ideología contractualista de la que Ralws ha pasado a ser un líder reconocido y respetado.
La equidad es un concepto diferente en algunos aspectos y similar en otros al de igualdad, y contiene algunos elementos semánticos parecidos. La equidad busca restablecer la justicia en condiciones de desigualdad y por supuesto de diversidad. Veamos un ejemplo de equidad en relación a la carga tributaria de las personas: Hablamos de equidad cuando el Estado determina cómo se distribuye la obligación tributaria entre los contribuyentes, de acuerdo con el monto de sus ingresos. Aquí la equidad se relaciona con igualdad de deberes ante igualdad de ingresos. Hay equidad horizontal cuando dos personas que han obtenido los mismos ingresos, tributan exactamente la misma cantidad. Hay equidad vertical cuando habiendo diferencia de ingresos, pagan más impuesto quienes ganan más. En este último caso, es equitativo que quien gana más, pague más. Como se ve, hay un elemento fuerte de justicia en el concepto en estudio. La problemática más evidente surge porque no hay forma de conciliar los intereses del Estado con los intereses de los particulares, sobre todo si no existe solidaridad.
Una definición aceptable de equidad es considerarla como una virtud que consiste en no favorecer en el trato a unos perjudicando al resto. Desde un punto de vista axiológico, la equidad es una virtud porque todo el quehacer humano y todos sus logros se dan en unión con otras personas y entonces surge la necesidad de que ese interactuar que beneficia más a algunos y que forma una brecha entre quienes tienen más y los que casi nada tienen, se haga cada vez menor. El único factor que puede reducir más la diferencia, es sin duda alguna la solidaridad, como argumentamos anteriormente.
En la hermenéutica de la equidad, la idea oculta es que no hay una igualdad posible por la evidente diversidad del ser humano, por eso, para que sea justa la distribución de los bienes sociales hay que tomar en cuenta los casos particulares y obrar en función del individuo que tiene más necesidades, de manera tal que se establece una diferencia que es justa. Si hay solidaridad, la distinta distribución de los bienes se ve como una virtud y no como una imposición que perjudica más a algunos.
Para Nilo (1999) La equidad se refiere al uso de recursos públicos para redistribuirlos con el propósito de dar satisfacción a necesidades humanas dispares. Desde un punto de vista económico se la entiende como la obligación del estado de proveer igualdad de oportunidades.
Para UNESCO, en un documento de 2002, equidad implica educar de acuerdo a las diferencias y necesidades individuales, sin que las condiciones económicas, demográficas, geográficas, éticas o de género supongan un impedimento al aprendizaje.
Por mi parte, considero que la equidad se refiere al trato diferenciado que para suprimir la injusticia se aplica a los individuos y tiene por eso una parte de justicia distributiva. Por ejemplo, no es equitativo dar pasaje escolar a los más ricos pues ellos tienen dinero suficiente; lo que es equitativo es darles a todos los más pobres el acceso como estudiantes al pasaje liberado en la locomoción porque ellos no tienen recursos suficientes. También sería equitativo que los jubilados pagasen menos o estuviesen exentos del impuesto territorial debido a que las pensiones son bajas y estas personas gastan una proporción mayor de sus ingresos que los más jóvenes en problemas de salud y la adquisición de medicamentos. En otro ejemplo, no es equitativo subvencionar universalmente los combustibles como la gasolina porque en ese caso los más ricos también obtienen un beneficio que no necesitan pero que los favorece en desmedro de otras ventajas que podrían recibir los pobres con ese dinero. Reconocer las diferencias individuales socioeconómicas desfavorables para corregirlas es un problema de equidad. La igualdad en cambio es un derecho que no admite discusión pues hacerlo sería inmoral. Por ejemplo, la igualdad racial es un derecho de las minorías y cualquiera que sea racista comete una falta grave a la moral social. En cambio, equidad implica dar a todos los miembros de las mayorías y de minorías un trato semejante, de manera de no acentuar las diferencias. Así, todos los niños tienen iguales derechos en la comunidad y ésta les debe un trato igualitario, pero que podría ser diferente si estamos ante minusválidos, que requerirían mayor atención que un niño común en igualdad de condiciones pues no pueden los primeros valerse por sí solos al igual que los segundos. Equidad significa entonces procurar el acceso a la educación a todos por igual, pero cuidando la calidad de ella para que no sea desigual en cantidad, acceso y calidad.
Según Sergio Nilo (1999) la equidad educacional tiene diversas connotaciones según sea la concepción que tenga el Estado del sistema educativo. Este autor señala que para el que llama Estado Docentista la equidad se entiende como una provisión homogénea de educación. Para el Estado Democrático-emergente, sería la provisión educativa sensible a la diversidad y discriminativa a favor de los grupos más vulnerables. En cambio, para el Estado Modernista-Mercadista, ( en el que estamos ahora en Chile) la equidad se entiende como acceso a la oferta escolar y los problemas se resuelven con la focalización del gasto hacia los sectores más pobres.
El problema común de la equidad con la libertad y la igualdad es decidir de dónde provienen las políticas sociales, pues en un Estado democrático los ciudadanos han delegado esa misión en el parlamento y se espera que en el nivel político se lograra el necesario consenso. Esta idea es la que domina en todos los Estados modernos y debemos estar de acuerdo en que con todas sus imperfecciones no hay un sistema político alternativo que sea mejor. Lo que interesa es incorporar en el debate a los representantes de los padres y de los educadores y no es menos importante que se logre previo a la discusión el consenso en el significado de los términos que se emplean. Se necesita democratizar el debate más que tecnificarlo. Como demuestra el profesor Nilo, las definiciones de equidad varían según la modalidad política que tenga el gobierno que esté tratando el asunto. En el área privada hay un par de ejemplos de cómo las empresas pueden ayudar a la equidad. Por ejemplo, algunas cadenas de farmacias ofrecen un descuento a las personas de más de 60 años de edad, compensando de esta forma el mayor gasto que las personas hacen en recuperar la salud. Dejando de lado otros intereses de las cadenas, hay que reconocer que la ayuda que proporcionan es una forma de compensación que podríamos llamar pseudo egoísmo altruista, pues el objetivo oculto es premiar la lealtad de los clientes mayores y obtener a la larga más ganancias. En los cines y otros espectáculos, así como en el área de turismo también encontramos esas formas de egotismo altruista que al final, resultan ser una forma de equidad en el sentido filosófico que le hemos dado en este capítulo. Un buen ejemplo también es la gran contribución que ha hecho desde hace décadas el gremio del trasporte, al llevar gratuitamente a millones de escolares y facilitar mediante el carné escolar que se otorgue pasaje rebajado a los estudiantes. Ese aporte, que es una real ayuda para los padres de menores recursos nunca ha recibido el agradecimiento que se merece, pues el gremio ha dejado de percibir muchos millones de dólares. En educación habría que propiciar la existencia de formas similares de ayuda a la equidad comprometiendo a las empresas que venden productos de los que consumen los escolares. En conclusión, equidad no es lo mismo que igualdad, pese al uso que se da como conceptos equivalentes.

SI NO HAY IGUALDAD Y TAMPOCO HAY EQUIDAD EN LA EDUCACIÓN, ¿QUÉ PROPONEMOS?
En el análisis de los términos, hemos agotado las acepciones en cuanto a justicia, igualdad, equidad y libertad. Ninguno de ellos parece acercarnos a la solución de lo que ocurre en la educación nacional. Quizás equivocamos el enfoque y por eso estamos entrampados en los aspectos semiológicos. Busquemos otro camino en la definición de lo que esperamos de la educación. Si igualar no es posible, si la equidad del Estado no es suficiente y los esfuerzos en invertir en reformas no han permitido avanzar es por que algo está equivocado.
Lo que propongo es que la educación debe homogeneizarse. Veamos por qué. El vocablo homogéneo tiene una etimología compleja. Viene del latín medieval homogeneus, del griego homogenés, de homo= mismo, parecido, igual, común. El significado es compuesto de partes semejantes en su naturaleza. Esa es la idea, hacer que la diversidad se haga semejante en sus partes; que no aumente lo que es diferente. ¿Cómo homogeneizar a la educación en general que se imparte en dos sistemas distintos –el público y el privado? Se podría llegar elevando la calidad de la enseñanza en las escuelas públicas, de manera que gradualmente se acerquen en el dominio de contenidos y de habilidades a lo que se logra en las escuelas pagadas. Buscar la igualdad absoluta es imposible; buscar lo común y lo parecido es posible y sensato si se dispone de suficiente tiempo y suficientes recursos económicos. De acuerdo con las investigaciones internacionales, los gobiernos pueden hacer mucho para, usando a la educación como una poderosa herramienta, aumentar las ventajas de los más desfavorecidos, que son los pobres en cualquier país. Veamos algunas conclusiones del Informe de Naciones Unidas sobre el Estado de la Población Mundial (2002): Diferencias en el acceso a la educación y a los niveles de enseñanza en función de
la riqueza:
En casi todos los países en desarrollo, hay diferencias entre grupos con diferente nivel de riqueza en lo que atañe a la matriculación escolar y el nivel educacional, pero las diferencias varían ampliamente de un país a otro. En casi todos los países, los niños de 6 a 14 años de edad procedentes del quintil de hogares más ricos tienen probabilidades mucho mayores de estar matriculados en la escuela que los niños del 40% de hogares más pobres.
Las diferencias entre ricos y pobres son particularmente grandes (más de 45 puntos porcentuales) en varios países del África Occidental: Benin, Burkina Faso, Malí y el Senegal; y también en Marruecos y el Pakistán. En cambio, en Kenya, Malawi, Kazajstán y Uzbekistán se registran diferencias pequeñas.
Las mediciones del nivel de educación también muestran discrepancias en función de la riqueza que varían de un país a otro. Por ejemplo, en la India la discrepancia (en este caso, en la mediana del número de años de escolarización de jóvenes de 15 a 19 años de edad) entre el quintil más rico y el 40% más pobre es de 10 años, mientras que en Tanzanía es de sólo dos años
En muchos países, la mayoría de los niños procedentes de los hogares más pobres no han recibido ninguna educación. Un estudio reciente de 35 países en el África Occidental y Central y en el Asia Meridional mostró que en 10 países, la mitad o más de los jóvenes de 15 a19 años de edad de hogares pobres nunca completaron el primer grado.
Hace mucho tiempo que se llegó a un acuerdo internacional con respecto a que la educación primaria debía ser universal a principios del siglo XXI. Las discrepancias en la asistencia a la escuela y el nivel educacional en función del nivel de riqueza entrañan que los pobres distan mucho más de alcanzar dicha meta que los demás.
Muchos países alcanzarían la meta si elevaran la matriculación entre los pobres. Por ejemplo, en Colombia, Filipinas y el Perú, más del 70% de del déficit para alcanzar la educación primaria universal corresponde a los niños pobres. Hay sólo unos pocos países en desarrollo donde los ricos no han alcanzado ya la educación primaria universal .
Diferencias en función de la escolaridad de los padres:
Muchos estudios han mostrado que la educación de los progenitores guarda relación con el nivel educacional de sus hijos y que la educación de la madre suele ser más influyente que la del padre. La mayor influencia de una madre educada en las negociaciones en el hogar puede facilitar que obtenga más recursos para sus hijos. Las madres educadas tienen más probabilidades de incorporarse a la fuerza laboral, lo cual posibilita que sufraguen algunos de los costos de la enseñanza, y tal vez esas madres se percaten mejor de las ventajas de la escolarización. Y las madres educadas, que en promedio tienen menor cantidad de hijos, pueden dedicar más atención a cada uno de los niños.
Además de tener menor cantidad de hijos, las madres educadas tienen menos probabilidades de tener alumbramientos inoportunos o no deseados. Esto repercute en la escolarización, debido a que los padres y madres pobres a menudo deben escoger cuál entre sus hijos recibirá educación. Al tener muchos hermanos y hermanas, tal vez se reduzcan las posibilidades de educación de un niño, cuando los costos son un factor aun cuando en África al Sur del Sahara las redes de familias ampliadas reducen ese efecto al distribuir los costos entre sus miembros En unos pocos países, los hijos no deseados tienen un nivel educacional notablemente más bajo que el de los hijos deseados .
El Informe tiene una posición muy crítica respecto a la situación de los países más pobres y ve con alarma que la situación no está mejorando:
Aun cuando en el último decenio aumentó sustancialmente el acceso general a la educación básica en muchos países en desarrollo, los pobres tienen aún menos posibilidades de asistir alguna vez a la escuela, menos probabilidades de estar asistiendo a la escuela y más probabilidades de repetir grados que quienes están en mejor posición económica.
La reflexión que surge ante este sombrío diagnóstico, es que la inequidad no desaparece del sistema nacional solamente confiando en aumentar el nivel de acceso a la educación, concebido como igualdad de oportunidades. Lo que hay que hacer es disminuir la brecha en la calidad de la educación ofrecida a los más desventajados.
La reforma educacional tiende en Chile como en la mayor parte de Latinoamérica, a lograr mayor eficacia, medida esta como la capacidad de la escuela para lograr cumplir con sus metas y objetivos en pos de la calidad. Para esta necesidad se requiere:
1. Profesores bien capacitados en metodologías modernas: la escuela debe ser un centro de investigación permanente de su realidad y debería tener la libertad para escoger contenidos y diseñar el plan de estudios según su experiencia.
2. Investigación en el aula y en las escuelas para determinar cómo y con qué tecnologías incrementar la calidad del aprendizaje escolar
3. Evaluación económica cuidadosa de la inversión social en educación a fin de transparentar las inversiones
4. Participación activa y comprometida de la familia en el proceso educacional de la escuela. La enseñanza de los valores y la pedagogía centrada en los valores es nuestra propuesta.
5. Actualización permanente de los conocimiento y habilidades requeridas por los cambios en la economía , la producción de bienes, la incorporación de valor agregado a esos bienes y el intercambio cultural que se está haciendo con los países desarrollados por la vía de los Tratados de Libre Comercio.
Para terminar este apartado sobre inequidad, resumamos las ideas principales:
1. La escuela emplea una ideología meritocrática, basada en que los bienes sociales, como la educación, debe proporcionar acceso a la educación y asegurar la igualdad de oportunidades, con lo cual, en teoría, disminuye la desigual distribución de los bienes sociales
2. Sin embargo, las posiciones sociales ya está determinadas de antemano, porque la sociedad es desigual y los privilegios existen y se reproducen en los hijos. 3. La inequidad se combate mediante la compensación social basada en la solidaridad, de manera tal que el Estado debe garantizar la calidad de la educación que se recibe en cualquier escuela de Chile.

1 comentario:

Médicos dijo...

Fantástica la propuesta, válida e concluyente. Estas lucideces deberíamos promoverla en el espacio de formación de los formadores.